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Yambo y Jorge... compañeros de ruta y vida

October 19, 2017

 

En la vida del motociclista hay siempre grandes amigos y compañeros… en muchas ocasiones es una persona, o incluso nuestra máquina… está la Chabela, la Paloma, La Media, La Marida… una larga lista de etcéteras que siempre van con nosotros…

 

Para quienes no han vivido de cerca la amistad de un motociclista, les parecerá extraño… pero son, o somos, personajes que por demás amamos y apreciamos los pequeños detalles… en las últimas semanas comencé a seguir a un carnalito de Michoacán… perteneciente a 69 Ovejas Negras MC, Jorge Juárez es un biker que desde hace 10 años anda rodando en tierras michoacanas.

 

“Yo inicie en esto hace 10 años con un motoclub llamado Tarascos,

luego fui integrante de los Fabulosos, luego me hice independiente,

hasta que en Mazatlán hace como 7 años conocí al Manchón…

de ahí pues he andado portando estos colores”,

comenta con una voz apacible y orgullosa de lo que dice.

 

Pero que hace diferente a Jorge, fácil, su compañero de rutas… un enorme y peludo pastor ingles llamado “Yambo” que encanta a quien encuentra por su camino… probablemente su nombre, que en hindú significa Dulce, tiene algo que ver en su apacible forma de ser.

 

Yambo llego a la vida de Jorge hace dos años, con poco más de 22 días de nacido, y desde pequeño noto que las motocicletas atraían a ese pequeño peludo que hoy ama la sensación de la carretera…

 

“El Yambo se sube a la moto, desde chico, cuando yo salía en la moto grande,

el ruido del escape le daba un poco de miedo, ladraba alrededor de la moto, daba unas vueltas

y se medió tranquilizaba… yo  interprete que él quería decirme algo, ya que no

pensaba que era normal tanto ladrido… resulta que un día lo subí al tanque de la gasolina…

vi que le gustaba… así fue como se me ocurrió  sacarlo a darle unas pequeñas vueltas…

primero fue una manzana.. él en mi pecho, yo abrazándolo…

luego lo enseñe a sentarse con las manos en el manubrio…”

 

Así con pequeños viajes Jorge vio que el pequeño cachorro compartía su gusto por el aire en el rostro, y con esas rodadas banqueteras fueron creando todo un vínculo para comunicarse, comprenderse y entenderse como lo hacen hoy en la carretera...

 

El primer gran viaje de Yambo fue hacia Pátzcuaro, ya un poco más robusto en tamaño, Jorge confiesa que en un principio lo aseguraba con todo lo que tenía a la mano por miedo a que se cayera o tuvieran algún accidente, que afortunadamente todavía no lo tienen.

 

“Entre él y yo hay un gran amor, una gran confianza, por eso con el

paso del tiempo le quite la cadena y me lo lleve a Pátzcuaro”.

 

Este piloto michoacano jamás se imaginó el impacto que el perro provocaría con su llegada, ya que cientos de personas se acercaban a solicitarle una foto, “En su primera salida yo no sabía que impacto iba a tener a la gente… nunca lo lleve para que lo viera la gente… sino para que el disfrutara  del viaje… porque amo a mi perro, y él me ama a mi… cuando llegamos fue impresionante, llegamos a las nieves, la gente es impacto porque es un perro viejo pastor… con sus lentes, bien bañadito… un tomadero de fotos”.

 

Son tantos los kilómetros que esta pareja ha rodado junta que el presidente del Capítulo Michoacán de Ovejas Negras, Arturo Nava “El Che”, propuso darle colores oficiales, por lo que hace dos años en Zacatecas, y a pesar de que algunos estuvieron en contra Yambo ha cumplido con el requisito que es rodar, le brindaron sus parches correspondientes como miembro del MC.

 

Los viajes para ellos son su forma de encontrarse, y como en todos los casos hay historias que compartir, Jorge nos cuenta que en una ocasión, cuando realizaban el tradicional “Caminos de Michoacán” se olvidó de comprar el agua de Yambo, y en el camino algunos compañeros tuvieron problemas mecánicos, lo que provocó que el Yambo necesitara hidratarse… pero si no llevaban agua tuvieron que usar el plan emergente… darle dos de las más de 24 cervezas bien frías que traían en las alforjas (Risas)…

 

“Ese viaje fue impresionante, porque era su primera vez en el mar, y el tenía miedo,

sin embargo con mi apoyo logro meterse al agua y disfrutarla a lo máximo”

 

La convivencia y el reconocimiento entre ambos es de tal grado que cuando el Yambo se pone nervioso por alguna razón durante el viaje, coloca su hocico en el hombro y pide que le haga piojito para que se relaje…” Ha sido tanta la convivencia entre nosotros que el recarga su hocico en mi hombre para alertarme de algo… y la gente se sorprende al verlo…  pero esta acción es para darme a entender que escucha algo, o un ruido, o algo que no le gusta… y me lo pone ahí para hacerle piojito se tranquilice…ya ahora agarra confianza y se desparrama quedándose dormido…”

 

Este maravilloso compañero no solamente es un amor en la carretera, sino que es solidario como buen biker… Jorge nos cuenta que en una ocasión dos personas tuvieron un accidente al circular en una motocicleta, por el tipo de accidente y la zona del terreno quedaron ocultos entre maleza, por lo que era difícil ubicar donde se encontraban.

 

Yambo fue, apoyo, busco, logrando encontrarlos y así lograr que pudieran recibir atención médica…

 

Al preguntarnos que hace especial a Jorge, comentamos que era su compañero… pero tal vez… y solo tal vez… lo que los hace especiales es haber encontrado eso que todo biker sueña encontrar en el mundo… una pareja de ruta en y con quien podamos compartir la sensación del viento en nuestros rostros…

 

Malos… Muy Malos… pero de bueno corazón…

 

 

 

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